El romanticismo europeo, surgido en la primera mitad del siglo XIX como parte de los cambios culturales que impulsó la revolución industrial, entendida esta como la transformación económica, social y tecnológica que se inició en la segunda mitad del siglo XVIII en el Reino Unido y que se extendió unas décadas después a gran parte de Europa occidental y Estados Unidos, tuvo un impacto trascendental en la vida política y cultural de América Latina.

 

Opuesto desde su inicio a la estricta sistematización positivista, que afirmaba que el único cono- cimiento auténtico es el conocimiento científico, en una época de grandes cambios políticos y económi- cos, el romanticismo enalteció la sensibilidad y el corazón, por sobre la razón pura y la rigidez de las normas de la cultura neoclásica. Para el romanticismo, lo más importante era todoaquello que tenga que ver con la fantasía, lo irracional y la imaginación. Octavio Paz (1914-1998) lo definió en su libro Los hijos del Limo, como «algo más que una estética y una filosofía: una manera de pensar, sentir,enamorarse, combatir, viajar. Una manera de vivir y una manera de morir».Publicada en 1896 por el abogado, político y magistrado guatemalteco José A. Beteta, la novela Edmundo fue escrita bajo el optimismo de los cambios legados por Justo Rufino Barrios con la revolución liberal en 1871. Transcurre en el año 1864, entre las ruinas de los edificios y conventos que permanecen a medio destruir después del último terremoto la ciudad de Antigua Guatemala; un ambiente oscuro y despiadado, en donde las esperanzas de libertad se encuentran oprimidas por la tradición colonial de la tiranía de Rafael Carrera y Turcios.

 

Edmundo, el hijo de una redimida cortesana, llega con su madre a la Antigua a cobrar una herencia que les debe el párroco de la ciudad. Aquí el amor redime a la prostituta Margarita (madre de Edmundo), quien renunció a su vida de pecado para alimentar con su amor de madre la virtud y el orgullo de su hijo.

 

Beteta hace en su novela una crítica constante al sistema judicial guatemalteco, advirtiendo contra las injusticias en torno a la pena de muerte, resaltando con orgullo las reformas impuestas por la reforma liberal de la que su generación (y él mismo) formó parte.Los hechos se presentaban claros a los ojos de don Justo y sus causas estaban atenuando la responsabilidad del joven. Este había sido impulsado por el amor más puro y santo; no era víctima de una pasión violenta e innoble como los celos, la ira, el odio, ni de las seducciones de la belleza. Con el deseo de salvar a su madre de la muerte empleó primero medios lícitos y honrados, buscando un empleo. ¿Por qué misteriosos designios de la Providencia o de la fatalidad, se dirigió a un judío avaro, sin caridad ni compasión? ¿Por qué no encaminó sus pasos hacia Velarde, cuyo bolsillo y cuya casa habría encontrado abiertos y a su disposición? Don Justo reflexionaba que en el estado de abatimiento y desolación del joven, el espectáculo de aquel banquete en donde se hacia ostentación de lujo, debió haber producido en su ser una especie de evolución peligrosa, un odio grandísimo hacia las clases elevadas que derrochan lo que haría la felicidad de muchas familias: y ese mismo esplendor imprudente, y hasta injurioso para el pueblo miserable, se ostentaba en los templos, cuando ese pueblo que los enriquecía con el sudor de su frente, lloraba en la pobreza, en la ignorancia y en el mas culpable abandono. ¿Por qué el clero, la sociedad, el gobierno se ocupaban continuamente en acaparar riquezas para los conventos, para los curas, en vez de fundar asilos para los desvalidos, casas de caridad para los enfermos y desheredados de la fortuna, escuelas para los niños pobres, establecimientos correccionales para los menores de edad; penitenciarías para los criminales, etc., etc? Se dirá que el buen español carecía de justicia, porque había cárceles, hospital y algunas escuelas. ¿Pero, que eran esas cárceles? ¡Centros de perdición! ¿Qué era ese hospital? Umbrales de la muerte, según la gráfica expresión del pueblo. ¿Y esas escuelas? Establecimientos desprovistos de todo elemento adecuado para el desarrollo de las facultades físicas, intelectuales y morales del niño; escuelas con maestros sin dotes ni conocimientos pedagógicos, en donde se enseñaba a palos, para borrar de los corazones infantiles todo sentimiento de dignidad y de energía; ¡escuelas en donde se reclutaba a los que más tarde debían formar el ejército de los curas y de los santos! Después Velarde, concretando sus reflexiones, se decía: "¿Hay arrepentimiento más sincero, acción más heroica que la llevada a cabo por este joven, que, impulsado por los consejos de su sano juicio, vuelve sobre sus pasos, se humilla ante el sacerdote, le confiesa su delito, le entrega el objeto robado; y cuando el representante de Cristo le deja sólo y en posibilidad de huir, no lo hace, porque lo parece que esa fuga constituye una vileza, una infamia. ¿Y como fue recompensada aquella conducta de Edmundo? El pastor de almas, el varón santo, le entrego a la justicia, faltando miserablemente a sus deberes religiosos y a sus compromisos de caballero; le calumnió además, para hacerlo doblemente culpable, para cohonestar así la excitación que en el pueblo fanático había despertado, ¿quién sabe si con algún interés desconocido? Velarde, presentía la proximidad de una revolución que modificase el estado infeliz del pueblo...Como movimiento literario, el romanticismo latinoamericano no floreció en el continente sino hasta que el modernismo se consolidó hacia 1880. Si bien contó desde un principio con importantes representantes en las artes (especialmente en la poesía) que buscaron retratar lo infinito y lo sublime, lo maravilloso y lo fantástico de lo americano.

 

La novela Edmundo de José A. Beteta, constituye un reclamo a las condiciones que generaron (y que siguen generando) las injusticias propias de la desigualdad y la falta de hermandad en la sociedad guatemalteca. Nos habla de una época ya distante, del año 1864, cuando las fuerzas conservadoras de las oligarquías centroamericanas destruyeron lo último que quedaba del proyecto morazanista y apenas comenzaba a visorarse la esperanza de un Estado Moderno. Pero bien podría estar hablando de nuestro siglo, pues las condiciones (in)humanas que describe, permanecen incólumes en nuestra la sociedad. En ese sentido, Edmundo nos sirve de enlace hasta nuestros días, para comprender la visión de una generación que construyó estos países nuestros, a través de un proyecto Liberal y Romántico.

 

Óscar Estrada, septiembre 2015

Edmundo

$20.00Price
  • Publicación:Nov 06 2015

    ISBN/EAN13:194236914X / 9781942369141

    Páginas:236

    Binding Type:US Trade Paper

    Tamaño:5.25" x 8"

    Lengua:Español

    Color:Black and White

    Related Categories: Literary Collections / Caribbean & Latin American

     

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