Cinco décadas han pasado desde que el mundo conoció asombrado la noticia de la muerte de Ernesto Che Guevara, asesinado por las fuerzas militares bolivianas el 9 de octubre de 1967 en La Higuera, una aldea en el sureste de Bolivia.Antes de su ejecución por los disparos de un suboficial, particularmente después, mucho se ha escrito sobre el controvertido guerrillero nacido en Argentina en 1928. Sus años políticos formativos han sido contados muchas veces, incluso por medios visuales, en documentales o en The Motorcycle Diaries, una película de 2004 dirigida por Walter Salles, un cineasta brasileño y con el actor mexicano Gael García-Bernal interpretando al joven Ernesto, en aquel momento, un estudiante de medicina. Como la película muestra, ese recorrido en la década de 1950 por América del Sur en una motocicleta fue, parece, la experiencia fundamental que moldeó la personalidad y la visión del Che sobre el mundo y que lo radicalizó, revelando un activismo revolucionario que se manifestaría en la lucha armada de la Revolución Cubana, más adelante en Zaire, África (actualmente República Democrática del Congo), y terminando en el campo boliviano, donde trató de movilizar a los habitantes de las zonas rurales y crear un movimiento guerrillero hacia una revolución política y socioeconómica en la región y principalmente dirigida a su patria, Argentina, lo que nunca sucedió.

 

El mito, sin embargo, persiste.El hecho de no tener casi nada que agregar a esta monumental obra ha sido compensado por lo que he aprendido de ella. Escapando del enfoque tradicional en la guerra de guerrillas del Che Guevara y los análisis de sus muchos sombreros -revolucionario marxista, autor y teórico militar-. La Guerrilla que Contamos presenta una perspectiva única sobre ese evento político trascendental -las actividades del Che y su grupo en Bolivia- que divide el mundo entre partidarios y detractores.

 

Es en ese complejo ambiente de la Guerra Fría donde el libro se sitúa y conocemos las noticias sobre el paradero y actividades del Che a través de un esfuerzo periodístico colosal llevado a cabo por tres periodistas bolivianos, los únicos tres sobrevivientes bolivianos de una cobertura de prensa mundial.El libro es, por lo tanto, un documento periodístico e histórico de la relación intrincada entre los medios y la política, y una más complicado en tiempos de guerra. El libro es al mismo tiempo un tributo a la labor periodística que quedará como referencia para futuras generaciones de reporteros y reporteras.

 

Los autores, José Luis Alcázar de la Riva, Juan Carlos Salazar del Barrio y Humberto Vacaflor Ganam, son tres periodistas experimentados, veteranos y galardonados, cuyas carreras los llevaron a diversos países en las últimas décadas donde trabajaron como corresponsales extranjeros para organizaciones internacionales de noticias. Sin embargo, eran muy jóvenes, en sus 20 años, y hay que decirlo muy valientes, cuando Che Guevara llegó a Bolivia a mediados de los años sesenta.

 

Elegidos por sus medios para ir al frente de guerra, tomaron la tarea con la más alta de las prioridades de la prensa: informar los hechos tal como los observaban. En el proceso se destacaron por primicias: informaron sobre la llegada de Ernesto Guevara a Bolivia a fines de 1966 con un nombre falso y una igualmente falsa identificación laboral como empleado de una organización internacional; fueron testigos de los primeros bombardeos de las fuerzas armadas bolivianas contra los campamentos rebeldes; tuvieron acceso a documentos producidos por los servicios de inteligencia sobre las acciones de Che Guevara, y obtuvieron acceso a los diarios del líder guerrillero. En la labor diaria de reportar arriesgaron sus vidas, enfrentando amenazas en un ambiente de trabajo desfavorable y remoto: la jungla boliviana, más el hostigamiento de las fuerzas de seguridad cuando Bolivia estaba bajo un régimen presidido por un militar.

La guerrilla que contamos

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