Las pasiones suelen ser los motores, los impulsos hacia nuevos retos. Justo eso ha significado este proyecto, una pasión hecha reto o un reto apasionante, que se enlaza con otra largamente alimentada, bucear en etimologías.

 

Editar una antología de poesía bilingüe en Costa Rica con una muestra importante de las voces de mujeres. Ese es el reto. Y recurrimos a la otra pasión mencionada como punto de partida para pensar la breve presentación del proyecto.

 

Nos acercamos así al origen de la palabra fundacional “antología”. Antología proviene del griego ἀνθολογία (anthologia) y significa originalmente selección o escogido de flores, de ανθος (anthos = flor) y λεγειν (legein = escoger). Nuestro propósito es ni más ni menos ese: conformar un haz de poetas, un encuentro con voces de tantos colores y aromas como si de un gran ramo de flores diversas se tratara. Una selección de flores poéticas florecidas en Costa Rica a partir de los años ochenta, testimonio de la creación literaria femenina de este nuestro pequeño país, ubicado en el centro de las Américas, en su cintura.

 

Un país con una historia muy particular. Decidió en la década de los cuarenta prescindir de un ejército, pero invertir a cambio en salud y educación. Un país extraño; logró una alianza entre un presidente de centro, el doctor Rafael Ángel Calderón Guardia, la Iglesia representada por Monseñor Sanabria y el secretario del Partido Comunista –hoy Benemérito de la Patria– el licenciado Manuel Mora Valverde, y hacer posible esa iniciativa nombrada como las Garantías Sociales. Contemplaba acceso a la salud, salarios mínimos y jornadas humanas de trabajo, entre otras conquistas sociales.

 

Como resultado Costa Rica cuenta con el índice mayor de expectativa de vida de Hispanoamérica (79.6). Un país de cincuenta y un mil kilómetros cuadrados de superficie con un 25% destinado a la conservación, que se da el lujo en el siglo XXI de producir la electricidad casi por completo a partir de fuentes de energía limpia. Un país cuya Constitución reconoce el acceso al agua como un derecho humano. Un país que desde finales del siglo XIX apuesta por la educación. Tal vez todos esos factores, aunados a otros, han consolidado un modelo de sociedad en donde muchas mujeres –a pesar de los pesares– se atreven a manifestarse desde la escritura.

 

Lo constatamos, pues en la búsqueda de voces aparecieron muchísimas, más de las esperadas. En esta antología asumimos el compromiso de ser lo más inclusivas posible, limitadas nada más por un tema de número. Al inicio definimos la participación de cuarenta poetas. Un número razonable. Pero ante la cantidad y calidad de las escritoras localizadas se elevó a cincuenta, exponentes ellas de la poesía escrita por mujeres durante estos cuarenta años. Desafortunadamente, se nos han quedado muchas y muy valiosas por fuera.

 

Aún cuando en el canon se contempla a muy pocas poetas, en los estudios sobre literatura costarricense se menciona muy escasamente la producción femenina, y en los buscadores de las redes cuando se intenta localizar poetas de nuestro país es muy pobre el concurso de mujeres, logramos localizar a una cantidad importante de poesía escrita por ellas y como lo notarán conforme perciban su aroma, de muy alta calidad literaria.

 

El signo “mujer” se ha ido construyendo en múltiples civilizaciones –nos atreveríamos a afirmar que prácticamente en todas las occidentales– desde el silencio. No es de extrañar por ello el ostracismo. Ya es sabido, justamente la palabra, su uso, ha estado vedado por siglos a la mujer. Nacemos y se nos confina al ámbito del hogar, sin acceso a la palabra, es decir, al pensamiento. Pese a ello las mujeres hemos construido nuestro propio camino.

 

 Arabella Salaverry

Mujeres poetas de Costa Rica 1980-2020

$28.00Price

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